Salvemos una vida: Deja huella ausencia paterna

Destaca especialista en el programa radiofónico “Salvemos una vida” como el padre continúa siendo un referente importante en la construcción de la identidad, la seguridad y los vínculos afectivos de niñas, niños y adolescentes

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Alejandro Herrera charló con Marilís Escalante sobre la figura paterna en la familia
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Junio es el mes dedicado tradicionalmente a los padres, una fecha que invita no solo a reconocer su papel dentro de las familias, sino también a reflexionar sobre las consecuencias que deja su ausencia. En México, alrededor del 40 por ciento de las familias viven sin la presencia del padre; informaron durante una emisión del programa radiofónico “Salvemos una Vida”, donde el neuropsicólogo Alejandro Herrera abordó los efectos que esta situación puede generar en los hijos.

En la conversación, el especialista explicó que la percepción sobre la figura paterna ha cambiado con el tiempo. Si bien durante décadas se le consideró principalmente como proveedor económico, actualmente se reconoce su relevancia en la formación de la personalidad, la autoestima y la seguridad emocional de niñas, niños y adolescentes.

Herrera señaló que tanto la madre como el padre participan en la construcción de la identidad de los hijos. Mientras la figura paterna ha sido asociada tradicionalmente con la protección, la autoridad y el establecimiento de límites, también cumple funciones relacionadas con la transmisión de confianza y seguridad para enfrentar el entorno social.

Según explicó, cuando el padre participa activamente en la crianza, los hijos suelen desarrollar una mayor sensación de respaldo emocional. Esta presencia favorece la construcción de una autoestima sólida, la aceptación de normas y la capacidad para desenvolverse con mayor confianza fuera del entorno familiar.

El especialista destacó además que la relación entre ambos padres funciona como un modelo de aprendizaje para los hijos. Los niños observan cómo se relacionan los adultos y, a partir de esas experiencias, construyen referencias sobre la manera en que establecerán sus propias relaciones en
el futuro.

Respecto a la ausencia paterna, Herrera indicó que no todas las circunstancias producen los mismos efectos. Uno de los escenarios más complejos ocurre cuando el padre abandona la relación desde el embarazo o durante los primeros años de vida del hijo. En estos casos, explicó, pueden
surgir sentimientos de rechazo y cuestionamientos relacionados con el propio valor personal.

Otra situación distinta es la muerte del padre. Aunque representa una pérdida significativa, cuando existió previamente un vínculo afectivo, los hijos conservan la experiencia de haber sido reconocidos y queridos por esa figura, lo que modifica la forma en que enfrentan el duelo.

También existe una ausencia menos visible: la del padre que permanece físicamente en el hogar, pero sin involucrarse emocionalmente con sus hijos. De acuerdo con el neuropsicólogo, esta situación puede generar sentimientos de invisibilidad, frustración y falta de reconocimiento, afectando directamente la autoestima.

En los casos de separación o divorcio, el especialista subrayó la importancia de que ambos padres mantengan su compromiso con la crianza. Cuando los conflictos entre los adultos derivan en descalificaciones mutuas o en el uso de los hijos como intermediarios, las consecuencias emocionales pueden intensificarse.

Finalmente, Herrera destacó que la calidad de la convivencia suele ser más importante que la cantidad de tiempo compartido. La participación activa, el interés genuino por la vida de los hijos y el acompañamiento emocional continúan siendo elementos fundamentales para su desarrollo, independientemente de las circunstancias familiares en las que crezcan.

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