Salvemos una vida: Del embarazo a los 7 años, labor de VIFAC
VIFAC extiende su atención a madres y niños hasta la primera infancia,a la vez que mantiene gratuitos sus servicios mediante donativos y voluntariado
El nacimiento ya no marca el final del acompañamiento de Vida y Familia A.C. (VIFAC). Esta organización, que en Yucatán cumple 25 años de trabajo, decidió ampliar su modelo de atención y ahora mantiene el apoyo a los hijos de sus beneficiarias hasta la primera infancia, en una transformación que busca responder a las necesidades que aparecen después del embarazo.
La nueva estrategia fue expuesta por la licenciada Gabriela González Prieto, fundadora y presidenta de VIFAC, durante el programa Salvemos una Vida que condujo Jorge Barrera Ortega, en la cual explicó que la institución pasó de concentrar sus esfuerzos en embarazadas en situación vulnerable a plantearse como objetivo la construcción de “hogares y familias con esperanza”.
Actualmente la agrupación atiende a 23 mujeres embarazadas en la entidad y el acompañamiento incluye consultas médicas, seguimiento durante la gestación, apoyo psicológico, alimentación y, para quienes carecen de una red familiar, alojamiento las 24 horas. El servicio, según explicó la invitada, todo ello es sin costo para las beneficiarias y depende de donativos, voluntariado y actividades de recaudación.
Uno de los cambios centrales es la incorporación de los llamados “beneficiarios extendidos”. Los hijos de mujeres que concluyeron su proceso pueden continuar recibiendo apoyo durante la primera infancia, antes de ingresar a la primaria. El esquema contempla, cuando existe necesidad, atención pediátrica, leche, pañales, vacunas, estudios médicos y estimulación temprana.
La extensión, sin embargo, tiene un límite definido: el beneficio está dirigido a los hijos de mujeres que previamente fueron atendidas por VIFAC. La organización no puede incorporar al programa a familias que llegan únicamente con niños pequeños sin haber pasado por el proceso de acompañamiento durante el embarazo.
La atención también busca reducir la dependencia económica. Las beneficiarias reciben capacitación en costura, maquillaje, pintura, cejas y pestañas, macramé y repostería, entre otras actividades. Algunos cursos cuentan con certificación del Icatey y, al concluirlos, les entregan herramientas para que las participantes puedan iniciar una actividad productiva: máquinas de coser, materiales o kits relacionados con la capacitación recibida.
El modelo se sostiene también en una extensa red de voluntariado. Hay personas que colaboran con traslados y acompañamiento a consultas médicas, mientras especialistas ofrecen parte de sus servicios de manera altruista. La organización señala que este esquema permite mantener la gratuidad de sus programas.
La agrupación cuenta con aproximadamente 32 sedes en 16 estados y presencia en Estados Unidos. En Yucatán, el aniversario 25 será cerrado en octubre con una cena para agradecer a donantes y colaboradores, después de actividades como una carrera y una quiniela deportiva.
González Prieto subrayó que la nueva visión no significa ampliar indefinidamente los servicios, sino establecer un acompañamiento que pueda sostenerse con los recursos disponibles.
Para las beneficiarias, la organización mantiene abierta la posibilidad de recibir orientación durante el embarazo y conocer sus instalaciones antes de decidir si requieren alojamiento o acompañamiento externo.
