Salvemos una vida: Educación, siempre con amor

Jorge Barrera Ortega conversó con el especialista en Nutrición Infantil, Dr. Roberto Díaz y Díaz, sobre la importancia de formar hijos emocionalmente sanos

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El pediatra Roberto Díaz es autor de cinco libros enfocados en la formación humana.
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En una sociedad donde las exigencias cotidianas, las preocupaciones económicas y la falta de comunicación pueden debilitar los vínculos familiares, aprender a ser padres representa un desafío que va mucho más allá de cubrir las necesidades materiales de los hijos. Esta fue una de las reflexiones centrales de Salvemos una Vida, programa conducido por Jorge Barrera Ortega, quien recibió como invitado al Dr. Roberto Díaz y Díaz, médico pediatra con especialidad en Nutrición Infantil y autor de cinco libros enfocados en la reflexión y la formación humana.

Durante la emisión, transmitida por el 100.1 Radio Amor, del Grupo Sipse, así como por Facebook y YouTube, ambos abordaron el tema “Aprendiendo a ser Padres”, una conversación que invitó a madres y padres de familia a cuestionarse qué papel desempeñan en la vida de sus hijos: si son únicamente proveedores o también amigos, maestros y referentes afectivos.

El doctor Díaz y Díaz destacó que educar no significa resolverles todo a los hijos ni evitarles cada dificultad, hay que enseñarles a desarrollar habilidades, asumir responsabilidades y construir su independencia. Como parte de su reflexión, compartió una frase que resume esta visión: “Un padre hace más por un hijo cuando hace menos”.

El amor también necesita expresarse

Uno de los momentos más significativos de la charla giró en torno a la expresión del afecto. El especialista subrayó que no basta con querer a los hijos; también es necesario que ellos puedan sentirlo a través de palabras, abrazos, besos, escucha y acompañamiento cotidiano.

A través de distintas anécdotas de su experiencia profesional, explicó que la ausencia de expresiones de cariño puede generar sentimientos de soledad e incomprensión, por ello, invitó a los padres a decirles a sus hijos cuánto los quieren, reconocer sus emociones y preguntarles por sus ilusiones, sus esperanzas y aquello que les preocupa.

Barrera Ortega coincidió en que estas reflexiones cobran especial relevancia ante situaciones de sufrimiento emocional que, en ocasiones, pasan inadvertidas para la familia. Ambos enfatizaron la necesidad de mantener canales de comunicación abiertos y prestar atención a las señales.

Predicar con el ejemplo también es necesario

También hablaron sobre la congruencia entre lo que los padres enseñan y lo que practican, porque los valores no se transmiten únicamente mediante consejos, sino a través de las conductas diarias, el respeto, la responsabilidad y la manera de relacionarse con los demás. La importancia de fortalecer la relación de pareja, cultivar el diálogo familiar y ofrecer a los hijos un entorno donde puedan crecer con seguridad emocional.

Hacia el cierre, el mensaje fue claro: formar personas capaces de construir su propio camino requiere presencia, paciencia y compromiso. Los hijos necesitan orientación, pero también espacio para aprender; necesitan límites, pero igualmente comprensión y afecto.

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