Salvemos una vida: El silencio también puede hacer daño

Desde reclusorios hasta centros de rehabilitación juvenil, una especialista en liberación emocional comparte experiencias sobre cómo prevenir la violencia desde la familia

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Comparte Eleti Carvajal (Izq.) su experiencia en el programa Salvemos una Vida.
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La violencia no siempre comienza con golpes. A veces inicia en silencio, en una habitación donde un niño se siente ignorado, en una conversación interrumpida por el cansancio o en una respuesta breve que, sin intención, deja una huella profunda. Ese fue el eje de la conversación entre Esperanza Nieto y la terapeuta de liberación emocional Eleti Carvajal durante el programa Salvemos una Vida, donde abordaron la importancia de fortalecer la comunicación familiar para prevenir adicciones, violencia y conductas de riesgo en jóvenes.

Eleti Carvajal participó recientemente en una ponencia sobre no violencia presentada durante un congreso nacional enfocado en prevención del delito y derechos humanos. Ahí compartió experiencias obtenidas a lo largo de años de trabajo con menores en situación vulnerable, jóvenes con problemas de adicción y personas privadas de la libertad.

La terapeuta recordó una etapa de su vida en Bogotá, Colombia, cuando colaboró como voluntaria en programas de rescate para niños afectados por la violencia armada. Relató que muchos menores llegaban con traumas severos después de haber sido reclutados o expuestos a situaciones extremas. Esa experiencia marcó el inicio de su trabajo enfocado en el acompañamiento emocional y el autoconocimiento.

Más adelante, su labor continuó en reclusorios y centros de rehabilitación juvenil, conocidos como anexos, donde encontró una constante: muchos jóvenes comenzaron a consumir sustancias desde edades muy tempranas. “¿A qué edad empezaste a consumir?”, preguntaba en sus terapias grupales. Las respuestas, dijo, llegaban a los siete o doce años.

A partir de esas experiencias creó la fundación Paso 13, enfocada en procesos de sanación emocional y acompañamiento familiar. Uno de sus programas lleva por nombre “¿Dónde está el rey y la reina?”, una metáfora sobre padres ausentes y niños que “se pierden en el castillo” debido a heridas de abandono, falta de atención o soledad emocional.

Durante la entrevista, Carvajal señaló que la tecnología y las redes sociales pueden convertirse en un riesgo cuando los menores pasan demasiado tiempo solos o sin supervisión. Explicó que muchos jóvenes buscan afecto y pertenencia en espacios donde pueden ser manipulados o expuestos a dinámicas peligrosas.

La especialista insistió en que la solución comienza dentro de casa. No únicamente con vigilancia, sino con comunicación efectiva, escucha activa y lenguaje respetuoso. Explicó que frases cotidianas como “ahorita no” o “quítate porque estoy ocupada” pueden ser interpretadas por un niño como rechazo emocional.

“Cuando alguien se siente solo, busca quién lo escuche”, señaló durante la charla. Por ello, destacó la necesidad de generar espacios donde niños y adolescentes puedan expresar emociones, sentirse integrados y participar activamente en la dinámica familiar.

Además de terapias emocionales, su trabajo incorpora dinámicas de risoterapia y actividades enfocadas en fortalecer la autoestima y reducir la ansiedad. Según explicó, el objetivo es ayudar a las personas a reconectar con emociones positivas y recuperar la confianza en sí mismas.

La entrevista concluyó con un llamado a preservar la capacidad de los niños para soñar, sonreír y proyectarse hacia el futuro. “Los niños son la base del futuro”, afirmó Carvajal, al subrayar la importancia de acompañarlos emocionalmente antes de que la soledad, el miedo o la falta de atención los conduzcan hacia escenarios de violencia o adicción.

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