Salvemos una Vida: Prepararse para la vejez: autonomía y bienestar

La senectud plantea nuevos desafíos para las personas y sus familias. La especialista destaca el papel del acompañamiento afectivo, la convivencia entre generaciones y la participación social

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La psicóloga Edith Rodríguez Camps durante el programa Salvemos una Vida, conducido por Mariliz Escalante.
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La vejez implica cambios físicos, emocionales y sociales que requieren preparación tanto de las personas que transitan esta etapa como de sus familias. La aceptación de la propia historia, el mantenimiento de la autonomía y las relaciones familiares son algunos de los aspectos que influyen en la calidad de vida de los adultos mayores, explicó la psicóloga Edith Rodríguez Camps durante el programa Salvemos una Vida, conducido por Mariliz Escalante.

Rodríguez Camps, especialista en psicooncología y tanatología, señaló que el envejecimiento puede vivirse de distintas maneras: mientras algunas personas encuentran tranquilidad al reconocer lo que han logrado y emprenden actividades que antes no pudieron realizar, otras experimentan angustia, tristeza o preocupación ante el paso del tiempo y la proximidad de la muerte.

Para explicar estas diferencias, retomó la teoría del desarrollo psicosocial de Erik Erikson, que plantea distintas etapas a lo largo de la vida, cada una con desafíos particulares. En la vejez, el conflicto central es la integración del yo frente a la desesperación: por un lado, la posibilidad de revisar la propia historia, reconocer sus experiencias y encontrarle sentido; por otro, el predominio de los remordimientos y la sensación de que ya no hay tiempo para cambiar.

La especialista explicó que resolver los desafíos de etapas anteriores puede influir en la manera de afrontar la vejez, aunque no determina por completo cómo se vivirá. Añadió que la esposa de Erikson, Joan Erikson, incorporó posteriormente una novena etapa, relacionada con los desafíos que pueden presentarse en edades avanzadas, particularmente ante una mayor vulnerabilidad y la pérdida de capacidades.

Autonomía y vínculos familiares

Uno de los aspectos centrales de esta etapa es preservar la autonomía en la medida de las posibilidades de cada persona. Rodríguez Camps destacó que el adulto mayor puede seguir aprendiendo, modificar hábitos y desarrollar nuevas formas de responder a las circunstancias, gracias a la neuroplasticidad cerebral.

Hablaron sobre las actitudes que limitan su participación, como asumir que ya no puede aprender, decidir o realizar determinadas actividades únicamente por su edad. Estas conductas pueden presentarse en el entorno familiar, laboral e institucional y relacionarse con el edadismo, término que describe la discriminación por motivos de edad.

Las familias también necesitan prepararse para acompañar el envejecimiento, cuando hay enfermedad, discapacidad o dependencia, la dinámica familiar cambia y exigir ajustes en las responsabilidades y rutinas, por lo cual recomendó comprender las necesidades de todos los integrantes y desarrollar paciencia y tolerancia, sin perder de vista la importancia del acompañamiento afectivo.

Las visitas y la convivencia con hijos, nietos y otros familiares pueden adquirir especial relevancia, sobre todo cuando la persona mayor ha perdido a su pareja, amistades o personas cercanas. Sin embargo, el acompañamiento no debe reducirse al cuidado físico: también es importante respetar sus decisiones, intereses y capacidades.

Rodríguez Camps añadió que los adultos mayores desempeñan un papel en la transmisión de valores, costumbres y experiencias, y pueden contribuir a la cohesión familiar. La convivencia entre generaciones permite combinar los conocimientos y las perspectivas actuales de los jóvenes con la experiencia acumulada de las personas mayores.

Durante la conversación, destacaron la importancia de que las personas se pregunten qué tipo de vejez desean y busquen actividades acordes con sus intereses y posibilidades. La educación continua, la participación social y los espacios de convivencia pueden contribuir al bienestar socioemocional y a mantener un proyecto de vida con la familia.

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