Yucatán analiza vestigios de antiguo meliponario maya

Muestras recuperadas en el antiguo apiario de Tulum son estudiadas en Yucatán para reconstruir las condiciones que permitieron la crianza de estas abejas

|
El sitio fue descubierto en 2022 durante los trabajos de salvamento arqueológico realizados por el INAH con motivo de la construcción del Tramo 5 del Tren Maya.
Compartir noticia en twitter
Compartir noticia en facebook
Compartir noticia por whatsapp
Compartir noticia por Telegram
Compartir noticia en twitter
Compartir noticia en facebook
Compartir noticia por whatsapp
Compartir noticia por Telegram

Yucatán forma parte de la investigación científica de un meliponario prehispánico descubierto durante las obras del Tramo 5 del Tren Maya, cuyas evidencias aportan nuevos elementos para conocer el origen y desarrollo de una práctica ancestral que continúa vigente en comunidades mayas de la Península: la crianza de la abeja Melipona beecheii y la producción de miel.

Muestras de tierra recuperadas en la estructura, localizada en las inmediaciones del Parque Natural Aktun Chen, en Tulum, Quintana Roo, fueron enviadas a un laboratorio de análisis de suelos y químicos en Yucatán, donde serán estudiadas para determinar las características ambientales que favorecieron hace siglos la crianza de esta especie.

El descubrimiento resulta especialmente relevante para la región porque documenta una tradición que, de acuerdo con los investigadores del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), podría mantener una continuidad de alrededor de dos mil años, con modificaciones relativamente menores en las técnicas utilizadas por las comunidades mayas.

El meliponario fue descubierto en 2022 durante los trabajos de salvamento arqueológico realizados por el INAH con motivo de la construcción del Tramo 5 del Tren Maya. Registrado como T5_23001, mide 19.5 metros de largo, 3.9 metros de ancho y 1.20 metros de alto.

La secretaria de Cultura federal, Claudia Curiel de Icaza, destacó que el hallazgo permite conocer cómo las familias mayas organizaban sus solares y aprovechaban los recursos de su entorno, además de reconocer la vigencia de conocimientos que las comunidades mantienen hasta la actualidad.

De acuerdo con el arqueólogo Luis Ernesto Narváez Mac, adscrito al Centro INAH Quintana Roo, el ná’ajil kab o “casa de la abeja” estaba dispuesto horizontalmente para permitir la colocación en hileras de los jobones, troncos secos y huecos empleados para criar abejas meliponas y producir miel.

La estructura fue construida con mampostería de piedra caliza y sus muros, integrados por entre dos y seis hiladas de roca, fueron levantados directamente sobre la roca madre. De manera preliminar, los especialistas consideran que podría corresponder al Posclásico Tardío, entre 1200 y 1521 d.C., aunque los análisis cerámicos permitirán precisar su antigüedad.

Entre los elementos recuperados destacan 40 discos de caliza y coral, de entre 10 y 20 centímetros de diámetro, que posiblemente fueron utilizados como tapas de los jobones. También aparecieron fragmentos de ollas y jarrones presumiblemente empleados para almacenar miel, además de manos de metate y objetos que pudieron servir como pesas para redes de pesca.

La relevancia de los discos radica en que muestran la continuidad de una técnica utilizada desde tiempos prehispánicos. Aunque durante el último siglo las piedras fueron sustituidas principalmente por madera recubierta con lodo, todavía existen comunidades mayas donde se conserva su utilización.

El sitio también reveló que la producción de miel formaba parte de un sistema doméstico y productivo más amplio. En sus alrededores fueron identificadas albarradas, nivelaciones, cimientos posiblemente habitacionales o destinados al almacenamiento, un adoratorio, un cenote y una caverna.

Lo más leído

skeleton

‌

‌
‌
‌
skeleton

‌

‌
‌
‌