Yucatán: Artesanos acuerdan abrir la zona de Chichén Itzá

Los comerciantes decidieron levantar el plantón y liberar los accesos al sitio arqueológico de Chichén Itzá.

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Chichén Itzá
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Luego de tres días de protestas, bloqueos y negociaciones fallidas, los artesanos y comerciantes del Consejo Indígena de Gobierno de Pisté acordaron levantar el plantón que mantenían en los accesos de Chichén Itzá, con lo que la zona arqueológica reanudará operaciones únicamente a través del nuevo Centro de Atención a Visitantes (Catvi).

Aunque no lograron la reapertura del antiguo parador turístico, también decidieron anoche, que todos entren a trabajar a la zona, este conflicto exhibió la tensión entre comunidades mayas, autoridades estatales y grupos vinculados a la operación turística del sitio arqueológico.

Ayer, Chichén Itzá cumplió tres días consecutivos cerrado al público, tras la escalada del conflicto, esto ocurrió tras una reunión en la que, de acuerdo con los inconformes, se intentó incorporar a la mesa de negociación a un grupo de la Confederación de Guías de Turistas, integrado por 13 asociaciones y alrededor de 170 guías certificados.

Los artesanos y comerciantes de Pisté rechazaron la inclusión, al considerar que se trató de una imposición bajo el argumento de que “todos deben participar”, lo que derivó en la suspensión del diálogo y la ausencia de acuerdos para una nueva reunión. Desde el pasado 19 de mayo, los integrantes del Consejo Indígena -artesanos, guías y comerciantes locales- mantuvieron bloqueados tanto el acceso antiguo como el ingreso por el Catvi, en demanda de la reapertura del parador tradicional, que, aseguran, representa su principal fuente de ingresos.

El conflicto se agudizó con el mensaje del ex director del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), Diego Prieto Hernández, quien señaló en el marco de las reuniones que “no hay forma de abrir el antiguo acceso”, explicó el representante del Consejo, David Cemé May, quien señaló que el tema se presentaría a todos los integrantes, para definir qué hacer.

Los manifestantes también denunciaron presiones mediante el uso de fuerza pública, luego de que un convoy de antimotines se desplegara en la zona mientras se desarrollaban encuentros en Valladolid. Este hecho fue interpretado por los inconformes como un intento de intimidación en lugar de facilitar una solución al conflicto.

En paralelo, la Confederación de Guías de Turistas sostuvo reuniones con autoridades estatales y federales, donde expresó que el cierre de ambos accesos ha generado afectaciones económicas para sus integrantes.

Sin embargo, el propio grupo afirmó no oponerse a las manifestaciones del pueblo de Pisté, aunque pidió que se respete la operación del nuevo acceso turístico.

Durante la jornada más reciente de diálogo, la propuesta de integrar a ambos grupos en una sola mesa fue rechazada por el Consejo Indígena, lo que provocó un nuevo rompimiento y la falta de fecha, hora y lugar para retomar las negociaciones.

Sin embargo, y pese a que no lograron la reapertura del antiguo parador turístico, también decidieron anoche, que todos entrarán a trabajar a la zona. Con este conflicto quedó expuesta la tensión que existe entre comunidades mayas, autoridades estatales y grupos vinculados a la operación turística del sitio arqueológico.

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