Yucatán podría resentir los efectos de la incertidumbre del T-MEC

Aunque el presidente de EU haya declarado que su país ya no participaría en el tratado comercial con Canadá y México, la suspensión no es inmediata

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aunque la entidad no posee el mismo nivel de industrialización que estados como Nuevo León, Coahuila, Chihuahua o Guanajuato, la actividad que podría ser afectada es la relacionada con la logística en Progreso.
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La decisión de Estados Unidos de no extender de manera automática el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) abrió un nuevo escenario de incertidumbre para la economía regional que podría tener posibles repercusiones en la inversión, el empleo y las cadenas de suministro. Aunque el acuerdo comercial continúa vigente, la revisión anual planteada por el gobierno estadunidense mantiene en alerta a empresas e inversionistas que dependen del intercambio entre los tres países.

De acuerdo con el economista de la Universidad Autónoma de Yucatán (Uady), Javier Becerril, la postura anunciada por el representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, no significa la salida inmediata de ese país del tratado, sino el inicio de una etapa de presión para renegociar diversos aspectos antes de aceptar una renovación de largo plazo.

“Estados Unidos no abandona de inmediato el T-MEC: deja correr la revisión anual y presiona por cambios. El riesgo central no es arancelario inmediato, sino incertidumbre prolongada para inversión, empleo y cadenas regionales”, señaló.

Según el académico, el tratado permanecerá vigente mientras continúe el proceso de revisión, el cual podría prolongarse hasta 2036 si no se alcanza un consenso para extender su vigencia por otros 16 años.

Entre las principales observaciones planteadas por Estados Unidos destacan el déficit comercial con México y Canadá, reglas de origen más estrictas para la industria automotriz, un mayor control sobre la participación de insumos chinos en productos exportados desde México, además de temas relacionados con energía, agricultura, derechos laborales, comercio digital y protección de datos.

Uno de los principales focos de atención se concentra en evitar que empresas asiáticas, particularmente de China, utilicen territorio mexicano para ensamblar mercancías que posteriormente ingresen al mercado estadounidense con los beneficios del T-MEC.

El especialista indicó que esta situación podría tener consecuencias económicas importantes debido a la alta dependencia comercial que mantiene México con su principal socio económico.

En ese sentido, recordó que durante 2025 aproximadamente el 83 por ciento de las exportaciones mexicanas tuvieron como destino Estados Unidos, por lo que cualquier cambio en las reglas comerciales tendría efectos sobre la llegada de nuevas inversiones, especialmente aquellas relacionadas con el fenómeno del nearshoring.

“El impacto más inmediato será sobre la inversión productiva. Las empresas que planeaban instalarse en México por nearshoring podrían retrasar decisiones hasta conocer nuevas reglas de origen, aranceles o requisitos de contenido regional”, advirtió.

(Información de Fernando Hoil)

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