Yucatecos reportan cargos en tarjetas que nunca recibieron
Clientes de bancos denuncian que sus plásticos de reposición llegaron con el NIP ya “usado” y con cargos a su cuenta
Al menos cinco yucatecos enfrentan un presunto fraude bancario que comenzó con la activación de tarjetas de crédito que nunca llegaron a sus manos y terminó con retiros de efectivo y compras no reconocidas. Lo que inicialmente parecía tratarse de casos aislados tomó otra dimensión cuando los afectados descubrieron que todos son clientes de la misma institución financiera y que sus historias coinciden en puntos clave.
De acuerdo con los afectados, el viernes 17 de julio de 2026, los tarjetahabientes recibieron en sus teléfonos las notificaciones de que sus nuevas tarjetas de crédito habían sido activadas. Los plásticos correspondían a la renovación de sus actuales tarjetas, cuyo vencimiento está previsto para septiembre próximo. El problema es que ninguno de los cinco había recibido la nueva tarjeta en su domicilio.
Apenas unos minutos después de la activación, uno de los afectados detectó un retiro de aproximadamente nueve mil pesos en un cajero automático. Poco después apareció una compra de considerable monto realizada en un establecimiento comercial. Otros usuarios reportaron movimientos similares y, al contactar al banco para desconocer las operaciones, comenzó una segunda batalla: demostrar que ellos no habían realizado los cargos.
Los afectados aseguran que cuentan con pruebas y elementos que acreditan que no fueron ellos quienes
hicieron los movimientos. Sin embargo, afirman que el banco no ha emitido una resolución a su favor y que sus reclamaciones fueron rechazadas bajo el argumento de que las operaciones se realizaron con la tarjeta y el NIP correspondiente.
Para los usuarios, esa explicación no resuelve la principal interrogante: ¿cómo pudieron activarse y utilizarse tarjetas que nunca recibieron?
La coincidencia que más preocupa a los afectados es que, de acuerdo con la información que obtuvieron de las investigaciones internas del propio banco, las compras realizadas en sus cuentas aparecen vinculadas con el mismo establecimiento comercial. Todos los casos, además, corresponden a tarjetas con vencimiento en septiembre y a plásticos de renovación que, aseguran, nunca fueron entregados.
Los cinco usuarios se encontraron posteriormente a través de redes sociales y comenzaron a intercambiar
información. No descartan que existan más personas afectadas que todavía no hayan identificado la relación entre sus casos.
Tras cancelar sus tarjetas y realizar los reportes correspondientes, los afectados buscaron una solución
directa con la institución financiera. Sin embargo, denuncian que la atención se ha limitado a llamadas telefónicas, correos electrónicos y folios de investigación, sin que hasta el momento hayan conseguido una respuesta favorable.
Ante esta situación, los cinco yucatecos ya acudieron a la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef), donde presentaron sus quejas y entregaron los folios
proporcionados por el banco. Ahora esperan que la autoridad revise los expedientes y determine si procede la devolución de los recursos.
El caso se suma a un problema que afecta de manera recurrente a los usuarios de servicios financieros en
Yucatán. Durante el primer bimestre de 2026, la Condusef atendió mil 310 reclamaciones de usuarios del estado y 28.2 por ciento estuvo relacionado con un posible fraude. Entre las principales causas estuvieron los consumos vía internet y los consumos no reconocidos.
Las tarjetas de crédito, las tarjetas de débito y los créditos personales concentraron 73.9 por ciento
de las reclamaciones contra instituciones de banca múltiple. El escenario también se reflejó en 2025, cuando entre enero y mayo la Condusef recibió tres mil 83 reclamaciones procedentes de Yucatán, 10.1 por ciento más que en el mismo periodo del año anterior.
Los afectados consideran que su caso debe ser investigado a fondo, pues existe la posibilidad de que el problema no se limite a sus cinco cuentas. La principal preocupación es determinar cómo tarjetas que nunca fueron recibidas pudieron ser activadas y utilizadas en cuestión de minutos.
Mientras esperan la intervención de la Condusef, los usuarios hacen un llamado a otros tarjetahabientes yucatecos cuyos plásticos estén próximos a vencer para que revisen sus aplicaciones bancarias y movimientos. El temor es que el mismo procedimiento pueda repetirse con otros clientes.
Más allá de recuperar el dinero, los afectados exigen una explicación: quién activó las tarjetas, cómo obtuvo acceso a ellas y a sus NIP, por qué fueron utilizadas en el mismo comercio y, sobre todo, cómo llegaron a manos de terceros antes de ser entregadas a sus legítimos propietarios.
Para los cinco denunciantes, el caso no termina con la cancelación de sus tarjetas. Ahora buscan que el banco responda y que la autoridad determine quién debe asumir la responsabilidad por operaciones que, aseguran, nunca autorizaron.
