Cambio climático desata garrapatas y mosquitos en el sureste

El calentamiento global está abriendo nuevos nichos ecológicos que acortan los tiempos de reproducción de los parásitos.

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El aumento progresivo de las temperaturas globales y la alteración de las temporadas de lluvia no solo modifican los paisajes naturales; están reconfigurando la geografía de la salud pública en México.

El incremento en las poblaciones de vectores como mosquitos y garrapatas -junto con la aparición de enfermedades transmisibles en regiones donde antes no existían - es una de las manifestaciones más severas y directas del cambio climático en el país.

De acuerdo con investigaciones realizadas por especialistas de El Colegio de la Frontera Sur (Ecosur), el calentamiento global está abriendo nuevos nichos ecológicos que acortan los tiempos de reproducción de los parásitos y amplían su rango de supervivencia, tanto en latitud hacia regiones más templadas como en altitud hacia zonas montañosas.

Manuel Weber Rodríguez, catedrático e investigador de Ecosur especializado en ecología de enfermedades y salud de fauna silvestre, señala que el cambio de temperatura está alterando la dinámica de transmisión a niveles no registrados previamente.

"Las enfermedades transmitidas por vectores, como mosquitos y garrapatas, se ven muy favorecidas por el calentamiento global. Los mosquitos están aumentando su distribución geográfica, tanto latitudinal como altitudinalmente. Hoy tenemos mosquitos como el género Aedes o el vector de la malaria en zonas donde antes no existían o en alturas superiores a los 3,000 o 3,500 metros sobre el nivel del mar, debido al derretimiento de glaciares y al aumento de temperatura."

El incremento de la temperatura promedio acelera el metabolismo de los insectos y reduce el periodo de incubación extrínseca de los virus y parásitos dentro del vector, lo que incrementa la tasa de picaduras e infección en comunidades humanas y poblaciones de animales silvestres.

Cambio climático desata garrapatas y mosquitos en el sureste
Cambio climático desata garrapatas y mosquitos en el sureste

 

En el caso de las garrapatas, las variaciones térmicas han prolongado sus periodos de actividad anual. Esto favorece la propagación de bacterias causantes de padecimientos graves como la borreliosis (enfermedad de Lyme) y diversas variaciones de rickettsiosis (como la fiebre manchada de las Montañas Rocosas).

"El cambio climático ha favorecido a las garrapatas en su reproducción y en que sus ciclos sean mucho más largos. En México, no teníamos registros claros de borreliosis hasta los años noventa, cuando se detectaron los primeros casos en una comunidad indígena maya de Quintana Roo y en Michoacán."

Estudios de campo llevados a cabo por Ecosur en el sureste mexicano destacan además el papel de los animales domésticos y la fauna feral como puentes epidemiológicos entre la selva y las zonas urbanas.

"En un estudio que realizamos sobre garrapatas, tlacuaches y perros en la península de Yucatán encontramos que los perros callejeros y ferales juegan un papel más importante que los marsupiales nativos en la transmisión de patógenos como Rickettsia felis y Anaplasma, cuya incidencia está aumentando también en el centro del país".

Los expertos concluyen que el monitoreo de estos artrópodos requiere un enfoque integral que conecte la conservación de los ecosistemas silvestres, el control de la fauna urbana desprotegida y el seguimiento epidemiológico preventivo ante el avance irretusable del cambio climático.

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