Crece ocupación en albergue para hombres en situación de calle con adicciones
El refugio pasó de 34 a 41 usuarios en una semana, impulsado por las canalizaciones y la ayuda ciudadana.
El Instituto Municipal contra las Adicciones (IMCA) reportó un incremento significativo en la ocupación de su albergue destinado a la transformación de vidas de hombres en situación de calle que padecen alguna adicción.
¿Qué está ocurriendo en el albergue?
Alberto Ortuño Báez, director de la dependencia, informó que el espacio se encuentra cerca de su máxima capacidad, pasando de 34 usuarios registrados la semana pasada a un total de 41 personas atendidas en la actualidad.
De acuerdo con el funcionario dicha alza responde en gran medida a la participación activa de la ciudadanía, quienes se han sumado a ofrecer ayuda directa a este sector vulnerable.
"Los ciudadanos hemos recibido varios ciudadanos que ellos mismos. Apenas hubo un caso una ciudadana que llevó a la persona al albergue directamente, se están sumando a ofrecer esta ayuda a los hombres en situación de calle", destacó Ortuño Báez, al tiempo que aseguró que los equipos terapéuticos y operativos mantienen intervenciones permanentes en la vía pública.
Como parte de los operativos diarios, el IMCA realizó una intervención en el centro de retención, donde atendieron a siete hombres en situación de calle con adicciones que habían sido detenidos.
El director resaltó el impacto positivo de la estrategia al lograr que la gran mayoría aceptara de forma voluntaria el tratamiento.
"Atendimos siete personas en el centro de retención... de estos siete, el 75 por ciento aceptaron la ayuda. Es bien importante el número, o sea, son cinco personas que van a dejar de sufrir, que van a dejar de estar en la calle y que probablemente estando en la calle estén cometiendo alguna falta", detalló.
¿Cómo funciona el proceso de atención?
Asimismo, precisó que la dependencia no cuenta con facultades regulatorias para realizar detenciones forzadas o someter a los ciudadanos, por lo que trabajan bajo un estricto protocolo de convencimiento y con el respaldo de los cuerpos policiacos en puntos conflictivos como el Parque de las Palapas.
"El instituto no está facultado, no podemos ni someter a nadie ni si hay un conato de violencia para defendernos... nos acompaña la Secretaría de Seguridad. Nosotros todos los días estamos atendiendo este tema en la calle con operativos dirigidos... y lo seguiremos haciendo de manera permanente", argumentó. En una acción coordinada en dicha plaza, lograron canalizar a cuatro personas en el momento y una quinta se incorporó de manera posterior.
A la par de las brigadas de atención, el IMCA colabora activamente con el equipo de asesores encabezado por el licenciado Leopoldo Proal, quien lidera la recuperación de predios abandonados que se han convertido en zonas de riesgo debido a la presencia de personas pernoctando en ellos. El instituto interviene exclusivamente para brindar atención social a los habitantes de dichos espacios, respetando los límites legales de propiedad.
Respecto a la estancia en el centro, Ortuño Báez enfatizó que el modelo de atención se basa enteramente en la voluntariedad y en un proceso de concientización psicológica profunda para evitar que los usuarios abandonen el proceso ante la sensación de encierro.
"No es que nos digan 'ya me quiero ir' y abrimos la puerta y se va; hacemos un trabajo con los psicólogos para tratar de convencerlos... Lo que tratamos de explicar y enseñar es que su libertad la perdieron cuando empezaron a consumir sustancias. Estás en la calle pero eres esclavo", reflexionó, añadiendo que cuando un familiar con una red de apoyo sólida solicita la salida del interno, este es entregado de inmediato.
