Cuando la prevención también es gobierno
Hay decisiones de gobierno que pasan inadvertidas porque su éxito consiste en evitar una tragedia, como la instalación del Puesto de Comando...
Hay decisiones de gobierno que pasan inadvertidas porque su éxito consiste en evitar una tragedia, como la instalación del Puesto de Comando para la Temporada de Lluvias y Ciclones Tropicales en Quintana Roo. No genera el impacto mediático de una gran obra de infraestructura ni el aplauso inmediato de un programa social, pero representa algo todavía más importante: la capacidad de proteger vidas.
La gobernadora Mara Lezama, acompañada por la coordinadora nacional de Protección Civil, Laura Velázquez Alzúa, dejó claro que la prevención dejó de ser un discurso para convertirse en una política pública permanente. La coordinación entre los tres órdenes de gobierno, las Fuerzas Armadas y las corporaciones de seguridad refleja que, frente a la amenaza de un huracán, no hay espacio para improvisaciones.
Uno de los anuncios más relevantes fue el desarrollo de un Sistema de Alerta a través de teléfonos celulares, que será presentado por la presidenta Claudia Sheinbaum. Se trata de un paso importante hacia la modernización de los mecanismos de protección civil. En una entidad que cada año enfrenta la incertidumbre de la temporada ciclónica, contar con información inmediata y oficial puede marcar la diferencia entre una evacuación oportuna y una emergencia mayor.
No es un asunto menor. Quintana Roo vive del turismo, pero también alberga a más de dos millones de habitantes distribuidos en zonas costeras altamente vulnerables. Cada minuto cuenta cuando un ciclón cambia de trayectoria o incrementa su intensidad. Por ello, la tecnología aplicada a la prevención representa una inversión en seguridad y tranquilidad para la población.
Los números hablan de un trabajo que ha ido fortaleciéndose: 15 subcomités especializados, más de 3 mil 500 elementos preparados para atender emergencias, 418 unidades operativas y 834 refugios temporales con capacidad para recibir a más de 75 mil personas. A ello se suma la contratación de un seguro contra daños catastróficos por hasta 200 millones de pesos para infraestructura estatal y recursos adicionales para atender afectaciones por lluvias extraordinarias.
Desde luego, ningún gobierno puede evitar que un huracán llegue a las costas del Caribe Mexicano. Lo que sí puede hacer es reducir sus consecuencias mediante planeación, coordinación y capacidad de respuesta. Ahí radica la diferencia entre administrar una emergencia y anticiparse a ella.
La experiencia ha enseñado que los fenómenos naturales no distinguen colores partidistas ni calendarios políticos. Lo que sí distingue a un gobierno es su nivel de preparación. Y en ese terreno, Quintana Roo busca fortalecer una cultura de prevención que involucre tanto a las instituciones como a la ciudadanía.
Porque al final, el mejor resultado durante la temporada de huracanes no será una conferencia exitosa ni un operativo espectacular. Será que las familias regresen a casa sanas y seguras después de cada contingencia. Cuando eso ocurre, pocas veces ocupa los titulares. Pero es, sin duda, una de las formas más valiosas de gobernar.
