El Plan México: el papel vs. la realidad
El Plan México enfrenta desafíos porque la inversión se estanca por la incertidumbre (judicial, fiscal y económica), y sectores clave...
El Plan México enfrenta desafíos porque la inversión se estanca por la incertidumbre (judicial, fiscal y económica), y sectores clave como industria y manufactura muestran debilidad, sin generar el crecimiento esperado a pesar de las intenciones del gobierno, afectando la creación de empleo formal y la confianza empresarial, y requiriendo resolver problemas estructurales en energía e infraestructura, según análisis de México ¿cómo vamos?, el país, Coparmex e IMCO, estos son los factores clave por los que no está funcionando:
Incertidumbre Económica y Jurídica: La falta de certeza jurídica, como las reformas judicial y energética, y la incertidumbre en la relación con EU, frenan la inversión productiva.
Estancamiento de la Inversión: Tanto la inversión pública como la privada no han despegado, con la inversión pública cayendo y la privada estancada, lo que debilita el impulso económico.
Debilidad en Sectores Estratégicos: Sectores como la manufactura, construcción y la industria energética muestran bajo rendimiento, afectando el crecimiento general.
Falta de Confianza Empresarial: A pesar de los esfuerzos del gobierno, los empresarios no han recuperado la confianza para invertir, especialmente al no concretarse proyectos anunciados y ante problemas como la deuda a proveedores.
Problemas Estructurales Pendientes: El plan no ha resuelto rezagos fundamentales en áreas como energía, infraestructura y capital humano, que son cruciales para la transformación productiva.
Efecto narrativo vs. realidad: Expertos señalan que el plan corre el riesgo de ser más un marco narrativo que una estrategia estructural, sin resolver los problemas de fondo.
México cerró el 2025 con un virtual estancamiento del consumo privado y una fuerte contracción de la formación bruta de capital fijo, según los indicadores de la oferta y demanda global trimestral del Inegi. La formación bruta de capital fijo, que mide el comportamiento de la inversión productiva en el país, se contrajo 0.8% en el periodo julio-septiembre de 2025 respecto a los tres meses anteriores.
Esta reducción trimestral fue resultado de una caída de 3.4% en la inversión pública y de una baja de 0.4% en la inversión privada. Pero a tasa anual, la inversión mantuvo una acentuada debilidad, pues descendió 7.6% contra julio-septiembre de 2024 y ligó cuatro trimestres en territorio negativo. El componente privado representa el 90% de la inversión total en México y el público, el restante 10%.
Sobre la base de los indicadores del Inegi, pero con cifras originales, se desprende que la inversión total entre enero y septiembre de 2025 representó 22.6% del PIB, su menor proporción desde 2022. Además, fue muy inferior al 24.7% registrado en el mismo periodo de nueve meses de 2024.
Cabe recordar que una de las principales metas del Plan México es incrementar la proporción de la inversión respecto al PIB por arriba de 25% a partir de 2026 y por arriba de 28% en 2030. Los indicadores del Inegi muestran que, lejos de avanzar en el cumplimiento de las metas de inversión para 2026 en el Plan México, este año se tomó el camino contrario.
Otra información que se desprende de los indicadores de la oferta y demanda global corrobora que, más que aportar al crecimiento de la economía, la inversión sigue restando en contribución al PIB. En términos anuales y sobre la base de cifras originales, el PIB se contrajo 0.1% anual en el tercer trimestre del año. Además, acumuló un crecimiento de sólo 0.1% entre enero y septiembre de 2025 comparado con el mismo periodo del año anterior.
La formación bruta de capital fijo, que es la inversión total, se hundió 7.6% anual en el tercer trimestre y 7.2% anual en enero-septiembre. En consecuencia, la inversión restó 1.8 puntos al retroceso del PIB de 0.1% en el tercer trimestre y también quitó 1.8 puntos al avance de 0.1% en lo que va de 2025.
Las cifras dejan ver que el motor de crecimiento no es el consumo privado ni la inversión, sino la demanda externa (exportación de bienes y servicios). La inversión en el país, que es fundamental para el crecimiento de la economía mexicana, se mantiene contraída.
De acuerdo con un análisis reciente de BBVA México, “la caída en la inversión responde al entorno de prolongada incertidumbre derivado de la reforma judicial implementada, las reformas a la Ley de Amparo, la sugerencia de que casos previamente juzgados pueden reabrirse y a la inquietud sobre la política comercial de Estados Unidos”.
La incertidumbre para la inversión se mantiene, como lo refleja la última encuesta del año realizada por el Banco de México entre especialistas en economía del sector privado. Según la encuesta de diciembre, los analistas privados estiman que el PIB nacional crecería solamente 1.2% en 2026, bajando desde 1.4% en la encuesta previa.
El deterioro en las expectativas de crecimiento económico ha sido afectado no sólo por el entorno comercial externo complejo, sino también por algunas propuestas locales, como las reformas señaladas por BBVA México y, próximamente, la electoral.
En resumen, aunque el Plan México tiene buenas intenciones y metas ambiciosas, no está generando los resultados esperados debido a un entorno de baja confianza, problemas estructurales y debilidad en sectores clave, lo que se refleja en un bajo crecimiento económico y creación de empleo.
Ninguno de los analistas piensa que ahora es buen momento para invertir; el 49% cree que es un mal momento, y el 51% representa la proporción de los que no están seguros sobre la coyuntura actual para realizar inversiones. Este indicador de la encuesta de Banxico significa que, lamentablemente, el ambiente para la inversión y el inversionista no es favorable.
