Hallan 16 nuevas especies de peces en Chacmuchuch-Manatí, clave para la repoblación de arrecifes
El investigador subrayó que el monitoreo biológico identificó una variación sustancial en la composición faunística.
Un total de 16 nuevas especies de peces fueron registradas en el sistema Chacmuchuch-Manatí, elevando su riqueza biológica de 60 a 76 especies, reveló un estudio del Centro de Investigación Científica de Yucatán (CICY) en colaboración con la Escuela Nacional de Estudios Superiores (ENES) Mérida.
A pesar de enfrentar un proceso constante de degradación ambiental y un deterioro en la calidad del agua que incide en el crecimiento de la fauna marina, esta zona costera se consolida como un sitio de crianza con una productividad superior a la de los sistemas Nichupté y Bojórquez, desempeñando un papel estratégico e insustituible para la repoblación de los arrecifes coralinos de la región.
José Adán Caballero Vázquez, investigador de la Unidad de Ciencias del Agua del CICY campus Cancún y colaborador del proyecto encabezado técnicamente por la ENES Mérida, detalló que la investigación permitió realizar un diagnóstico comparativo entre las condiciones reportadas en dicho cuerpo lagunar en el año 2005 y los muestreos recientes efectuados en 2026.
Al respecto, el especialista explicó que “con esto entendemos los cambios tanto positivos como negativos que se están dando desde la óptica de repoblación de peces, así como de las características de la calidad del agua del ecosistema, lo que nos sirve para tomar acciones sobre el futuro de la conservación de este entorno”.
El investigador subrayó que el monitoreo biológico identificó una variación sustancial en la composición faunística, detectando la aparición de 16 especies que no figuraban en el registro anterior, a la par que algunos taxones documentados en 2005 dejaron de observarse en los muestreos actuales.
No obstante, Caballero Vázquez advirtió que un incremento en el listado de especies no equivale necesariamente a un estado de salud óptimo del ecosistema, ya que la degradación ambiental puede derivar en alteraciones estructurales de las poblaciones.
“Cuando se incrementa el número de especies, el ecosistema tiene las condiciones para que más organismos se mueven en el entorno; es así que se eleva la cifra, pero infiero que el tamaño corporal y la abundancia total de organismos se reducen. Posiblemente tengamos más especies pero que crezcan menos debido al efecto directo de la calidad del agua, lo que como efecto final importante reduce la biomasa disponible”, precisó.
El deterioro hídrico de la zona representa una de las alertas más severas señaladas por el estudio, detectando incluso bioacumulación de contaminantes que comprometen el equilibrio de la red trófica.
En este sentido, el científico expuso que “dentro de los principales hallazgos, la calidad del agua se pierde y se está degradando, por lo que hay que tomar acciones drásticas al respecto; hay un efecto documentado de metales pesados sobre las especies carnívoras”.
El especialista remarcó la urgente necesidad de proteger la conectividad ecológica que guarda el sistema Chacmuchuch-Manatí con la barrera arrecifal costera de Cancún y la zona continental norte de Quintana Roo.
“El sistema lagunar es un hábitat de crianza donde necesitamos que entren los juveniles y adultos a reproducirse; este ecosistema es un pulmón tan importante para la ciudad de Cancún ya que es un sitio donde muchas especies reclutas se resguardan y, una vez que alcanzan el tamaño adecuado, salen a poblar los arrecifes, demostrando que todo tiene una conexión vital”,
Entre los habitantes del ecosistema destacan variedades de mojarra (blanca y rayada), peces pequeños de mangle como la carpita yucateca y cazadores ágiles como la barracuda. A la lista se suman también la sardina ojona, la chopa pluma y la guabina.
