Música y cerebro
El cerebro no solo está diseñado para procesar música, sino que la música, de hecho, reconstruye el cerebro, ya que contiene aproximadamente...
El cerebro no solo está diseñado para procesar música, sino que la música, de hecho, reconstruye el cerebro, ya que contiene aproximadamente 86 mil millones de neuronas, cada una capaz de formar miles de conexiones entre ellas. Estas se organizan en regiones distintas, cada una con funciones especializadas.
A primera vista, el cerebro parece una estructura cubierta de surcos y protuberancias que lo dividen en cuatro secciones principales llamadas lóbulos. El lóbulo frontal se encarga de las funciones ejecutivas, como la regulación emocional, la planificación, el razonamiento, la resolución de problemas y controla el movimiento voluntario.
El lóbulo parietal procesa la información sensorial sobre la temperatura, el gusto, el tacto y el movimiento. El lóbulo temporal procesa los recuerdos y los integra con las sensaciones, y alberga la corteza auditiva, que procesa el sonido.
Más allá de los lóbulos, el tronco encefálico conecta el cerebro con la médula espinal y gestiona funciones esenciales, mientras que el cerebelo coordina los movimientos voluntarios como la postura, el equilibrio y aspectos del habla y el procesamiento del sonido. Lo que hace que la música sea extraordinaria es que activa casi todas estas regiones a la vez, entrelazándolas en redes complejas que se extienden por todo el cerebro, ya que la música es multidimensional.
Cuando escuchas una canción, la corteza auditiva en el lóbulo temporal procesa las ondas sonoras. Las regiones motoras en el lóbulo frontal y el cerebelo siguen el ritmo, incluso cuando estás completamente quieto. Los sistemas de memoria reconocen melodías familiares y predicen lo que viene después.
Mientras tanto, los centros emocionales responden a las armonías, las texturas musicales y el tempo. Lo más impresionante es que todo esto ocurre simultáneamente, facilitando una comunicación constante entre áreas cerebrales que, de otro modo, funcionarían de forma independiente.
Los neurocientíficos han descubierto que la escucha musical remodela la arquitectura neuronal y las conexiones entre las neuronas se fortalecen y se forman nuevas vías. Las regiones cerebrales dedicadas a tareas relacionadas con la música aumentan de tamaño con la escucha sostenida.
Esto significa que la música no solo fluye, sino moldea todo el sistema neuronal. Hasta la próxima semana.
