¿Por qué México no crece?

La actividad económica de México se contrajo inesperadamente en noviembre de 2025, mostraron el viernes pasado cifras oficiales, reforzando las expectativas...

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La actividad económica de México se contrajo inesperadamente en noviembre de 2025, mostraron el viernes pasado cifras oficiales, reforzando las expectativas de que el Banco de México (Banxico) podría poner en pausa su ciclo de recortes a la tasa de interés.

El Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE) descendió un 0.2% frente a octubre, cuando registró una expansión del 1.0%, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

Lo anterior nos deja ver que México sigue sin crecer económicamente. Y pues bueno, en Palacio Nacional parece que les preocupa esta situación, para lo cual Sheinbaum convocó a ocho brillantes economistas para analizar el tema.

Disipar la incertidumbre para la inversión, detonar sinergia entre inversión privada y pública, apostar por la innovación, enfrentar las condiciones de inseguridad que afectan a la sociedad, son algunos factores que pueden detonar el crecimiento que necesita México, advirtieron especialistas a la presidenta Claudia Sheinbaum en un encuentro en Palacio Nacional.

Convocados el sábado 17 por la mandataria para responder con propuestas a "¿Por qué México no crece?", ocho economistas -todos con grado de doctorado- consideraron que la clave estaba en propiciar de manera amplia la inversión.

“Mientras no se detone un alza elevada y sostenida de la inversión, no hay manera de que México salga de la trampa de lento crecimiento en la que lleva sumido décadas. Si no hay inversión pública de calidad tampoco va a haber inversión privada de calidad”, dijo Juan Carlos Moreno Brid, uno de los economistas participantes.

Agregó que, si bien las negociaciones con EU influyen para la certidumbre de inversión, la inseguridad y el Estado de Derecho son asuntos críticos.

Cuatro de los ocho expertos compartieron su testimonio del encuentro. Además de Moreno Brid, respondieron Fausto Hernández Trillo, del CIDE; Mariana Rangel, del Tecnológico de Monterrey, y Gabriela Dutrénit, de la UAM Xochimilco.

“La inversión privada entró en un ‘modo de espera’ y registró niveles por debajo de lo habitual. Esta incertidumbre debe disiparse, y es necesario un esfuerzo de las autoridades para que el nuevo entorno sea percibido de manera positiva por los empresarios de todos los tamaños”, señaló Hernández Trillo.

Dutrénit propuso una doble estrategia: “Para que la economía crezca tiene que ser empujando, jalando y estimulando al sector moderno, para que aumente la productividad y haya más competitividad. Y por otro lado, una estrategia dirigida al sector rezagado para que vaya desarrollándose y aprendiendo a innovar”.

Mariana Rangel, del Tec, consideró que el encuentro con Sheinbaum “fue un diálogo plural con ideas y propuestas concretas desde la academia”. Consideró fundamental “incentivar la colaboración entre empresarios, Gobierno e instituciones educativas en un entorno de certeza jurídica e institucional”.

¿Y qué? ¿Nadie habló de revertir la reforma al Poder Judicial y las reformas inconstitucionales al juicio de amparo?

Soberanía nacional… según la transformación de cuarta

La soberanía nacional es el principio jurídico y político que establece que el poder supremo y la autoridad máxima de un Estado residen en el pueblo o la nación, siendo independiente de injerencias externas. Garantiza la libre autodeterminación interna, la defensa del territorio y la capacidad de dictar sus propias leyes. 

El concepto moderno surge en la Revolución Francesa (1789), donde se define que la soberanía es una, indivisible e inalienable, recayendo en la nación como un todo, no en individuos.

Según los Artículos 39, 40 y 41 de la Constitución, la soberanía reside esencial y originariamente en el pueblo, ejerciéndose a través de los Poderes de la Unión y garantizando una república representativa y federal. Otorgando la capacidad de tomar decisiones políticas sin subordinación extranjera.

Teóricamente, la soberanía es fundamental para la identidad, cultura y defensa de la integridad territorial de un país.

Ahora pasemos de la teoría a la realidad y nos estrellamos con la herencia de AMLO que debilita nuestro margen de maniobra como país. Prometió que seríamos autosuficientes en granos básicos, gasolinas y diésel. La llamada soberanía alimentaria fue un fracaso. En 2025 importamos más granos que nunca: 47.9 millones de toneladas. La gran mayoría viene de EU, sin ellos México no tendría suficientes alimentos.

El rescate de la soberanía vía Pemex estuvo mal ideado. La mayor dependencia de México es del gas natural que viene por ductos desde Texas. No hay sustituto por la incapacidad para traerlo por barco y gasificarlo en México. Nada se hizo al respecto. A AMLO le preocupaba la gasolina, que se puede traer desde cualquier lugar del mundo. Sin el gas de Estados Unidos, se para la economía del país. Su bajo precio es fundamental en nuestra competitividad.

México es muy importante en las cadenas productivas de Norteamérica, pero no lo podemos usar como palanca de negociación. Si las paramos nos haríamos más daño a nosotros mismos, amén de que muchos de esos productos se podrían fabricar en otros países. No controlamos nada que no sea reemplazable en un plazo de tiempo no muy largo.

Para llegar a ser un socio más relevante y estratégico, y al mismo tiempo poder proveer bienes y servicios de mayor valor agregado, deberíamos tener una política educativa que priorice las competencias analíticas, la enseñanza del inglés y la formación de individuos capaces de ser autónomos económicamente. Los nuevos libros de texto enseñan lo opuesto. El gobierno debería promover la inversión con reglas del juego claras, oferta de energía a precios competitivos e infraestructura de calidad. Lo que encuentran los inversionistas son reglas opacas y amenazantes, la imposibilidad de conectar sus plantas nuevas por falta de suministro eléctrico y una infraestructura deteriorada, congestionada e insegura.

El problema de fondo es el pacto político de Morena, basado en repartir dinero sacrificando la provisión de bienes y servicios públicos de calidad; políticos coludidos con el crimen organizado, y un modelo de recaudación sobre quienes laboramos en la formalidad cada vez más agresivo, mientras el 55 por ciento de la población de 15 años o más lo hace en la informalidad.

En tanto no gestionemos una lucha frontal para acabar con las estructuras del crimen organizado, sus vías de financiamiento y detengamos sus cadenas de abasto de armamento, y acabemos con la colusión y complicidades entre servidores públicos, políticos, criminales y empresarios; México seguirá sin recuperar verdaderamente su soberanía.

Y evocando la afirmación de Max Weber sobre el Estado moderno, de que “la soberanía es la facultad única del Estado a ejercer violencia”, dicho de forma más precisa: “la soberanía es tener el monopolio legítimo de la fuerza física”. Este debe ser el objetivo primo y último de México para salvaguardar su destino como una nación viable.

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