Proponen Observatorio Ciudadano que vigile mitigación en la Laguna Nichupté
Los ambientalistas advierten que las evaluaciones habituales que se realizan cada seis meses o cada año ya resultan insuficientes.
A casi dos meses de que entrara en operación el Puente Nichupté, organizaciones ambientalistas advierten sobre la urgente necesidad de implementar un monitoreo constante de la calidad del agua en el sistema lagunar, así como implementar un Observatorio Ciudadano ante el inminente impacto que la infraestructura y el tráfico vehicular representan para este ecosistema.
Alejandro López Tamayo, director general de la organización Centinelas del Agua, señaló que la remoción de sedimentos ocurrida durante la etapa de construcción representa uno de los mayores riesgos latentes.
Por tal motivo hizo un llamado a la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT) y al Instituto de Infraestructura Turística de Quintana Roo (Infratur) para que entreguen de manera transparente los reportes de mitigación y compensación ambiental.
Debido a la magnitud del proyecto, los ambientalistas advierten que las evaluaciones habituales que se realizan cada seis meses o cada año ya resultan insuficientes.
La propuesta actual radica en la conformación de brigadas de monitoreo comunitario y la creación de un Observatorio Ciudadano que vigile permanentemente que las medidas de mitigación realmente se estén aplicando para salvar el entorno de la Laguna Nichupté.
"En el sedimento se llegan a quedar la mayoría de los contaminantes pesados por elementos químicos. Al moverlo, estos contaminantes se liberan a la columna de agua, lo que puede afectar gravemente a las especies que habitan la laguna", explicó el especialista.
Entre las especies más vulnerables se encuentra la cacerolita de mar, cuyas poblaciones ya registraban una notable disminución antes del desarrollo de la obra. Asimismo, la alteración del entorno impacta de manera directa a la flora local y a las rutas de aves migratorias.
Añadió que históricamente, puntos específicos como la Laguna del Amor ya habían sido identificados en muestreos previos (2019-2020) con altas concentraciones de nutrientes derivados de descargas indirectas.
Ante el panorama actual, los expertos urgen a retomar proyectos de aireación y recirculación del agua en zonas confinadas como los canales de Bojórquez, un programa que quedó en el abandono tras disputas operativas entre Fonatur y autoridades locales.
Con la apertura del puente vehicular, el panorama de los residuos sólidos también preocupa. Desde la fase de planeación, Centinelas del Agua sugirió la instalación de mallas de contención a los costados de la estructura para evitar que los desechos arrojados desde los automóviles terminen en el agua.
Tomando como referencia ecosistemas vulnerables como la isla de Holbox, donde se estima que de las 780 toneladas de plástico de un solo uso generadas al año, unas 180 toneladas termina fugándose hacia manglares y playas, el flujo vehicular en la Zona Hotelera de Cancún podría replicar un impacto masivo si no se mitiga a tiempo.
