Saqueo imparable en Ticimul evidencia abandono del INAH
Abandono oficial aumenta saqueo en vestigios que se usan ahora como cantina y sanitario de beodos consuetudinarios.
A pesar de su relevancia arqueológica, Ticimul permanece olvidada por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (Ralph L. Roys).
La falta de vigilancia y estudios ha propiciado el saqueo constante de sus estructuras, mientras que los únicos visitantes son pobladores de la comisaría de Chankom, quienes ascienden a las pirámides para ingerir bebidas alcohólicas, dejando residuos y provocando daños visibles.
Habitantes de la zona reconocen la extracción de objetos cerámicos y piedra labrada; algunas piezas permanecen en domicilios particulares y otras fueron vendidas a coleccionistas. Especialistas sitúan el sitio en el Clásico Temprano (250–600 d.C.), con base en la cerámica recuperada.
Ticimul se localiza a ocho kilómetros al sur de Chichén Itzá, y desde su parte superior es posible observar El Caracol (Estructura 3C15), lo que subraya su importancia estratégica y simbólica dentro del paisaje ritual y astronómico maya. Los pobladores afirman que en múltiples ocasiones solicitaron la intervención del Centro INAH-Yucatán para frenar los saqueos y el uso de materiales arqueológicos como insumo de construcción por parte de algunos propietarios de terrenos.
Denuncian desinterés institucional: aunque personal acude a constatar daños, el deterioro continúa y cada visita coincide con nuevas oquedades en los vestigios precolombinos. Ante la desidia oficial, recorrieron y documentaron 10 oquedades en la estructura principal.
En la cima de la pirámide se observaron latas y envases de cerveza, así como rocas y fragmentos de columnas utilizados como asientos improvisados. El ascenso resulta complicado por el daño acumulado, pero permite una vista privilegiada de El Caracol, evidencia del valor paisajístico y científico que hoy se pierde.
Ticimul figura en el Atlas Arqueológico de Yucatán con rango III. Los estudios básicos estuvieron a cargo de Ralph L. Roys, mientras que fotografías y mapas corresponden a Shattuck. Hasta el momento no se han realizado investigaciones sistemáticas ni acciones de protección acordes con su relevancia y cercanía con Chichén Itzá.
