Tres voces contra el olvido

Este mes lleva a cuestas un resonar de letras muy especial en el calendario de la literatura hispana...

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Este mes lleva a cuestas un resonar de letras muy especial en el calendario de la literatura hispana. Agosto no solo nos encanta por ser un periodo vacacional; es el mes donde la coincidencia en los natalicios de las mentes más brillantes en la literatura resalta como una constelación de talento. Entre las constelaciones de creadores que vieron la luz en agosto, destacan desde mi punto de vista tres nombres: Rosario Castellanos, Jorge Luis Borges, Julio Cortázar.

El 7 de agosto de 1925 México vio nacer a una de las plumas más profundas de la literatura, Rosario Castellanos. Ella transformó la literatura en un acto de justicia social, dándole voz a las mujeres y a los desamparados, sus pensamientos vivirán por siempre en citas gloriosas:” No es equitativo, y por tanto tampoco legítimo, que uno tenga la oportunidad de formarse intelectualmente y que el otro no le quede más alternativa que la de permanecer sumido en la ignorancia”. Con esta cita Castellanos nos habla de la justicia social, la equidad de género y el derecho a la educación.

El 24 de agosto de 1899 nace uno de los grandes de la literatura, que convirtió la lectura en el arte supremo de la existencia. Jorge Luis Borges, el genio argentino creía que los libros eran las puertas a laberintos infinitos. Sus sentencias más célebres:

“Uno no es lo que es por lo que escribe, sino por lo que ha leído”. A esta se suma su mustia expectativa: “El tiempo es la sustancia de que estoy hecho. El tiempo es un río que me arrebata, pero yo soy el río; es un tigre que me destroza, pero yo soy el tigre; es un fuego que me consume, pero yo soy el fuego” …

Y finalmente el 26 de agosto de 1914 nace en Bruselas, Bélgica, Julio Cortázar que se consideraba profundamente argentino, el gran cronopio de la narrativa moderna. Nos instruyó a mirar con ojos de asombro algo cotidiano, y a entender el lenguaje como una lúdica trinchera. Recojo de su obra maestra Rayuela, esa visión sobre la escritura, la libertad y el inconformismo ante la rutina: “Nada está perdido si se tiene el valor de proclamar que todo está perdido y hay que empezar de nuevo” … Una proclamación a la resiliencia y a la reinvención, ya que tener el valor para romper con relaciones, con esas falsas seguridades y limpiar el terreno para edificar algo auténtico es solo para valientes.

Abrir un libro de estos tres genios de la literatura y sumergirse en sus letras, no es un ejercicio de nostalgia, es una linterna que se enciende en medio de la oscuridad y nos coloca en la visión de un presente indomable, un acto de rebeldía necesario. 

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