Urgente ampliar estudios e instrumentación sísmica en la península
Buscan determinar si los movimientos responden a reacomodos elásticos normales o si existen fallas geológicas.
Ante el registro inusual de eventos telúricos de baja y moderada magnitud en la Península de Yucatán en lo que va del año, asociados a la Falla de Ticul; especialistas coinciden en la urgente necesidad de desplegar mayores estudios geofísicos e instalar equipo tecnológico especializado para monitorear a detalle el comportamiento de la corteza en la región.
A pesar de que históricamente la plataforma peninsular es catalogada como una zona de baja sismicidad, la ocurrencia de temblores que han alcanzado magnitudes de entre 3.8 y hasta 4.2 -con antecedentes que se remontan a eventos registrados en 1911 con características similares— obliga a reevaluar la densidad de la red de monitoreo actual.
Para Gerardo Suárez Reynoso, investigador emérito del Instituto de Geofísica de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y una de las eminencias en sismología de América Latina, el comportamiento de la actividad sísmica en la zona responde a dinámicas aleatorias que requieren una mirada analítica constante.
"Yo los he estudiado, pero hay muy pocos aparatos en la península para hacerlo a detalle; no está claro. Es una falla que va por Ticul, que es donde ocurren estos temblores. Son movimientos relativamente pequeños, pero que paradójicamente se han registrado varios de magnitud 4.2 o un poco más", expuso en entrevista exclusiva con Novedades de Quintana Roo.
Recalcó que hace falta hacer estudios un poco más detallados, calificando la actividad como inusual y recordó que en 1911 hubo una serie de temblores en la misma zona con las mismas características, que tienen la particularidad de que no pasan a ser sismos de magnitudes 4.2 como máximo.
El investigador comparó el comportamiento de la sismicidad en zonas intraplaca con la variabilidad que presentan otros fenómenos meteorológicos extremos en la región caribeña.
"Al igual que los huracanes, son fenómenos un tanto aleatorios. O sea, no ocurren con una periodicidad de que cada cuatro años va a venir uno de estos fenómenos. De repente, hemos visto que hay sismos en Venezuela, el temblor de Colombia, en Panamá, otro en China hace unos días, y de repente hay periodos de quietud, como pasa con los huracanes, es parte de la fenomenología de cada uno de ellos", acotó Suárez Reynoso.
Explicó que actualmente, la Red Sismológica Nacional cuenta con pocas estaciones de monitoreo de banda ancha operando en territorio peninsular, lo que dificulta la delimitación precisa de microsismos o enjambres sísmicos de baja amplitud.
Para subsanar esta brecha científica, especialistas sugieren la instalación temporal de redes densas de sismómetros de corto periodo, acelerómetros para evaluar la respuesta de sitio en el suelo kárstico, y la aplicación de geofísica de exploración y monitoreo satelital (InSAR) a lo largo de la escarpa de Ticul.
El objetivo primordial de estas investigaciones será determinar si los movimientos responden a reacomodos elásticos normales o si existen fallas geológicas, activos capaces de generar sismos de mayor intensidad, garantizando así la seguridad de las poblaciones asentadas en la península.
