Acusan a tres personas por fraude con IA a escala mundial
Jacob Soall, Sharon Hazan y Guy Sheetrit, generaron utilizaban apodos como ‘Rocky Balboa’, ‘Superman Cash’ y ‘Fat Boy’ para identificarse.
Una sofisticada estafa internacional que utilizaba inteligencia artificial para suplantar la identidad de directores ejecutivos y abogados permitió a tres personas robar alrededor de 129 millones de dólares a miles de empresas en distintas partes del mundo.
De acuerdo con una acusación presentada ante un tribunal federal de Nueva York, los sospechosos, identificados como Jacob Soall, de 41 años; Sharon Hazan, de 54, y Guy Sheetrit, de 42, enfrentan cargos de:
- Fraude electrónico
- Robo de identidad agravado y
- Lavado de dinero.
Los tres acusados, vinculados con España, Reino Unido, Israel y Emiratos Árabes Unidos, fueron arrestados entre junio y septiembre de este año, según la información de las autoridades estadounidenses.
Los documentos judiciales también revelan que utilizaban apodos como ‘Rocky Balboa’, ‘Superman Cash’ y ‘Fat Boy’ para identificarse.
Así cometieron el fraude con ayuda de la IA
La acusación detalla que los implicados concentraban buena parte de sus esfuerzos en los departamentos de contabilidad de las compañías. Su método comenzaba con el envío de correos electrónicos que aparentaban proceder del director ejecutivo de la empresa y en los que solicitaban ayuda para completar una supuesta transacción financiera confidencial.
Para reforzar el engaño, los sospechosos organizaban llamadas telefónicas o videoconferencias con los empleados. Durante esos contactos utilizaban inteligencia artificial para imitar la voz y, en algunos casos, la imagen del directivo, con el propósito de hacer creer a las víctimas que estaban siguiendo instrucciones legítimas de sus superiores.
Más de 100 millones de dólares en pérdidas; sistemas hospitalarios y bancos, entre los afectados
La tecnología les permitía construir una identidad falsa suficientemente convincente para manipular a los trabajadores encargados de gestionar los recursos financieros y conseguir que autorizaran movimientos de dinero. La acusación señala que el esquema, que duró más de un año y medio, alcanzó a miles de empresas en todo el mundo y generó pérdidas estimadas en 129 millones de dólares.
Entre las víctimas identificadas figuran sistemas hospitalarios de Misuri y California, un banco de Rhode Island, una compañía de tecnología financiera del Reino Unido, una gestora de fondos de Massachusetts y una empresa de alimentos para mascotas de Florida.
Con información de AP
