¿Puede colapsar la industria de chips tras el boom de la IA?

La concentración de fabricantes, las inversiones millonarias y los contratos a largo plazo podrían cambiar el impacto de una eventual crisis.

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¿Puede colapsar la industria de chips tras el boom de la IA [Foto: By Canva]
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La industria mundial de los semiconductores atraviesa uno de sus periodos de mayor crecimiento, impulsada por la demanda de procesadores para inteligencia artificial (IA). Sin embargo, el auge también despierta temores entre los inversionistas ante la posibilidad de una desaceleración que afecte las ganancias, las inversiones y las cotizaciones bursátiles del sector.

Durante la primera mitad de 2026, las ventas de semiconductores crecieron a un ritmo interanual que no se observaba desde la década de 1980. En este contexto, Taiwan Semiconductor Manufacturing Company (TSMC), el mayor fabricante de chips por contrato del mundo, acumuló seis trimestres consecutivos de beneficios récord, mientras Samsung Electronics registró cuatro.

Pese a estos resultados, un índice de las principales empresas de semiconductores perdió más de 10% desde el 6 de octubre. La incertidumbre aumentó después de que Hock Tan, director de Broadcom, cuestionara el conocimiento de algunos inversionistas sobre las empresas de inteligencia artificial en las que colocan su dinero.

¿Puede colapsar la industria de chips tras el boom de la IA [Foto: By Canva]
¿Puede colapsar la industria de chips tras el boom de la IA [Foto: By Canva]

La inteligencia artificial concentra el crecimiento de los semiconductores

El auge actual depende en gran medida de los procesadores utilizados para entrenar y ejecutar modelos de inteligencia artificial. Empresas como Nvidia han impulsado la demanda con sus unidades de procesamiento gráfico, mientras compañías tecnológicas como Google y OpenAI también desarrollan sus propios chips especializados.

Esta dependencia representa un riesgo si las inversiones en IA disminuyen o los ingresos generados por esta tecnología no cumplen las expectativas. Una reducción del gasto podría frenar los pedidos, presionar los precios y afectar la rentabilidad de los fabricantes.

No obstante, existen diferencias importantes respecto de ciclos anteriores. La industria se ha concentrado en un número reducido de proveedores, que cuentan con mayor capacidad para administrar la expansión de la producción y negociar las condiciones comerciales.

TSMC, Samsung y los fabricantes de memoria concentran el mercado

A principios de la década de 2000, alrededor de 25 empresas podían fabricar los procesadores más avanzados. Actualmente, solo cuatro mantienen esa capacidad, y TSMC produce la mayor parte de los chips de gama alta.

El mercado de memoria también experimentó una consolidación. Mientras que en 1990 más de 20 compañías fabricaban chips de memoria avanzados, hoy Samsung, SK Hynix y Micron concentran prácticamente toda esa producción.

Aunque China ha desarrollado nuevos participantes en ambos segmentos, sus fabricantes continúan rezagados en los procesos más avanzados debido, entre otros factores, a las restricciones para acceder a determinadas herramientas de fabricación.

Esta concentración permite a los principales proveedores controlar mejor la expansión de capacidad y conservar condiciones comerciales favorables, incluso cuando aumenta la incertidumbre sobre la demanda futura.

Inversiones millonarias y mayores márgenes financieros

TSMC prevé destinar aproximadamente 62 mil millones de dólares a inversiones de capital durante 2026. Los analistas esperan que la cifra aumente hasta cerca de 76 mil millones en 2027. Los fabricantes de memoria también han elevado sus desembolsos para ampliar sus instalaciones y responder a las necesidades de la inteligencia artificial.

Sin embargo, estas inversiones se financian principalmente con los recursos generados por las propias compañías, en lugar de depender de un endeudamiento elevado. Las ampliaciones de capacidad de TSMC consumirían algo más de la mitad de su flujo de caja operativo durante 2026, mientras que las de Samsung representarían aproximadamente una quinta parte.

Además, el encarecimiento de componentes fortalece los ingresos del sector. La memoria DRAM, utilizada en numerosos dispositivos electrónicos y sistemas informáticos, cuesta alrededor de seis veces más que a principios de 2023, según los datos presentados en el análisis.

La construcción de nuevas fábricas también limita la velocidad con la que puede aumentar la oferta. En Estados Unidos, levantar instalaciones de fabricación de chips puede tardar aproximadamente el doble que en otros lugares, de acuerdo con estimaciones citadas por la consultora McKinsey.

Los contratos a largo plazo trasladan parte del riesgo a los compradores

Otro cambio importante es la manera en que los fabricantes aseguran sus ventas. Antes, buena parte de la memoria se comercializaba mediante operaciones al contado o contratos de corta duración. Cuando caía la demanda, los compradores podían reducir sus pedidos y los precios se desplomaban.

Actualmente, la escasez de capacidad y la concentración de proveedores han impulsado acuerdos plurianuales que ofrecen mayor certidumbre a los fabricantes.

Nvidia ha comprometido más de 250 mil millones de dólares para asegurar suministros y componentes hasta enero de 2029. Por su parte, Micron informó en septiembre que acuerdos de compra obligatoria o compensación por volúmenes no adquiridos respaldaban el 35% de sus ingresos hasta 2030, con compromisos valorados en 32 mil millones de dólares.

Estos contratos, algunos respaldados por depósitos en efectivo, ayudan a financiar nuevas instalaciones y reducen la incertidumbre de los proveedores. Sin embargo, también trasladan parte del riesgo a los compradores, que podrían quedar obligados a pagar por componentes si sus necesidades disminuyen.

¿Puede colapsar el mercado de los semiconductores?

Una eventual caída del gasto en inteligencia artificial seguiría teniendo consecuencias importantes. Los precios de los chips podrían bajar, las ganancias de los fabricantes reducirse y las acciones del sector corregir sus valoraciones. Asimismo, los clientes podrían intentar renegociar acuerdos firmados cuando la demanda y los precios se encontraban en niveles elevados.

La diferencia respecto de ciclos anteriores es que los fabricantes dominantes cuentan con mayores recursos financieros, capacidad para controlar sus inversiones y contratos que les ofrecen más protección ante una desaceleración.

Esto no elimina el riesgo de una crisis, pero podría hacer que sus efectos se distribuyan de manera distinta. En lugar de recaer exclusivamente sobre los productores, una parte de las pérdidas podría alcanzar también a las empresas tecnológicas que comprometieron grandes cantidades de dinero para garantizar su suministro.

La industria de los semiconductores continúa expuesta a los ciclos de expansión y contracción que han marcado su historia. Sin embargo, la concentración del mercado, la solidez financiera de los principales fabricantes y los nuevos acuerdos comerciales sugieren que una eventual corrección podría desarrollarse de manera diferente a las caídas anteriores.

Con información de Infobae.

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