¿Quieres pedirle consejos médicos a la IA? Ten en cuenta lo siguiente
En temas de salud, herramientas ChatGPT como pueden ser aliadas, pero la decisión final sigue siendo humana.
Por la razón que sea, cada vez son más las personas que utilizan herramientas tecnológicas como ChatGPT para pedirle consejos de todo tipo a la inteligencia artificial: de amor, de vida, financieros e incluso, médicos.
Con cientos de millones de usuarios consultando este tipo de chatbot de IA, era cuestión de tiempo para que las tecnológicas lanzaran versiones especializadas en temas médicos.
En enero, OpenAI presentó ChatGPT Health, una versión de su popular chatbot capaz —según la empresa— de analizar historiales clínicos, aplicaciones de bienestar y datos de dispositivos portátiles para responder preguntas médicas. El programa, que actualmente opera con lista de espera, promete explicaciones personalizadas y análisis más detallados. Por su parte, Anthropic ofrece funciones similares para algunos usuarios de su asistente Claude.
Pero ¿qué tan confiables son estas herramientas? ¿Y qué riesgos implican?
Lo que debes saber antes de pedir consejos médicos a la IA
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Información más personalizada… pero no infalible
El doctor Robert Wachter, experto en tecnología médica de la Universidad de California en San Francisco, considera que, usadas con responsabilidad, estas plataformas pueden ofrecer orientación útil.
A diferencia de una búsqueda genérica en Google, los chatbots pueden integrar contexto: edad, recetas, antecedentes y notas médicas. Incluso cuando no se les otorga acceso directo a historiales clínicos, proporcionar detalles específicos mejora la calidad de la respuesta.
Sin embargo, los sistemas no son perfectos. Pueden “alucinar”, es decir, generar información incorrecta o inventada, con aparente seguridad. Por ello, los expertos recomiendan mantener un “escepticismo saludable”.
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Hay síntomas que no deben esperar
Los especialistas coinciden en que ante señales de alarma —como dificultad para respirar, dolor en el pecho o dolor de cabeza intenso— no se debe recurrir a la IA, sino buscar atención médica inmediata.
El doctor Lloyd Minor, decano de la Facultad de Medicina de la Universidad de Stanford, advierte que ninguna decisión médica importante debería basarse únicamente en lo que sugiera un modelo de lenguaje.
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La privacidad, un factor crucial
Gran parte del atractivo de estos sistemas radica en su capacidad de analizar datos personales de salud. Sin embargo, existe una diferencia clave: la información compartida con empresas tecnológicas no está protegida por la Ley de Portabilidad y Responsabilidad de Seguros de Salud (HIPAA) de Estados Unidos, que regula la confidencialidad en hospitales y aseguradoras.
Mientras que médicos y centros de salud enfrentan sanciones severas por divulgar historiales clínicos, las compañías que desarrollan chatbots no están sujetas a las mismas normas. Tanto OpenAI como Anthropic aseguran que los datos médicos se mantienen separados y cuentan con protecciones adicionales. También afirman que no utilizan información de salud para entrenar sus modelos y que los usuarios pueden revocar el acceso en cualquier momento.
Aun así, los expertos recomiendan leer cuidadosamente las políticas de privacidad antes de subir documentos sensibles.
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Resultados prometedores, pero con limitaciones
Las pruebas independientes aún son preliminares. Estudios han mostrado que los chatbots pueden aprobar exámenes médicos de alto nivel. No obstante, su desempeño cambia cuando interactúan con personas reales.
Una investigación realizada en 2024 por la Universidad de Oxford, con 1.300 participantes, encontró que quienes utilizaron chatbots para evaluar afecciones hipotéticas no tomaron mejores decisiones que quienes buscaron información en línea por su cuenta. Aunque los sistemas identificaron correctamente la afección en el 95% de los casos cuando recibieron descripciones completas por escrito, surgieron problemas durante la interacción: falta de información relevante por parte del usuario y respuestas que mezclaban datos correctos con errores difíciles de detectar.
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¿Sirve pedir una “segunda opinión” digital?
Algunos especialistas sugieren una estrategia: consultar más de un chatbot. Similar a solicitar una segunda opinión médica, comparar respuestas puede aumentar la confianza en la información recibida.
“Cuando ambos coinciden, me siento un poco más seguro”, ha señalado Wachter al explicar que suele contrastar resultados entre distintas plataformas.
Tú tienes la decisión final
Antes de confiar en un diagnóstico digital, conviene recordar tres reglas básicas: no usarlos en emergencias, verificar la información con un médico y pensar dos veces antes de compartir datos sensibles. En temas de salud, la tecnología puede ser aliada, pero la decisión final sigue siendo humana.
Con información de AP
